Entrelazados sobre la esquina
descolorida flotamos ella y yo
que desfallezco entre sus dedos
de almendra y cielo 
Sé que sonríe con desmesura.
Sangre en los huesos y a la cama otra vez.
El sol se ha muerto sobre los techos
entre mis piernas con su lengua escribió:
Voy como un ciego, mendiga besos, 
que todo lo que toca es el vapor 
de ese cuerpo que jamás logré enfrascar 
¿viajar? ¿con mi balsa de cemento, capitán?




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